domingo, 22 de mayo de 2016

Un chico común de X

Vino y me dijo: "Yo era un chico común de X".
Antes de "todo esto", quiso decir. Antes de que la vida lo sacudiera y le cambiara todo de un sopetón, a la vez que de país y quizás hasta de sueños.
Nunca había pensado que en X (país europeo de gran standard) uno pudiera ser "un chico común".
Para mi mente, aún un tanto prejuiciosa, en X, en Y y en Z uno era europeo y con todo servido. Los "comunes" eramos nosotros, los tercermundistas.
Pero él, él era un chico común. Y de repente me miró y en dos palabras se me puso al mismo nivel.
Yo tuve ganas de contarle toda mi vida en un segundo. Hablarle sin comas ni puntos de cuán común había sido yo, allá en Montevideo.
Porque acá, muchas veces, Montevideo no es para nada común. Más bien es exótico. Y yo quería que él entendiera que yo era tan común, que andaba pateando piedritas los domingos soleados antes del almuerzo, por esas calles dormidas y llenas de libros viejos de la feria.
Quería contarle lo tan común que yo había sido, mientras me miraba con sus ojos gigantes de gato de angora.
Él seguro me diría que era un gato callejero. Pero la callejera era yo. La que pasaba las tardes en la Biblioteca Nacional, matando el tiempo debajo de los ventiladores, aprendiendo idiomas con manuales de hojas rotas, rodeada de ancianos leyendo diarios de archivo (recordando, andá a saber qué festejo o qué perdida).
Yo era la común. No vos, chico de X. O quizás vos también. Y mi descripción de común tampoco te conforme. Y te creas que viví en Macondo, porque todo esto suena mucho más a realismo mágico.
Y es que yo vengo de Cortázar y vos venís de tus autores de X, esos que te aburre leer.
Chico común de X: ¿en qué modo habrás sido común, vos? Me carcome la intriga de descifrarte la "comuneidad". ¿Habrás andado pateando piedritas cerca de algún lago congelado?, ¿te habrás perdido en algún callejón de mil años bajo el sol de media tarde? ¿Qué fue eso que te hizo sentir tan común y que ya no te queda? ¿A dónde se te fueron a esconder los detallecitos felices de la vida?

domingo, 14 de febrero de 2016

Otra mujer

Me estoy transformando en otra mujer. No sé si es el frío, no se si es la antigua pena que ha dejado marcas, no se si es la vida sola. Lo cierto es que estoy distinta, más dura, más guerrera.
La guerrera en mi me defiende con uñas y dientes. Yo misma a veces la censuro, pero últimamente ella se me adelanta y se hace decir antes de que pueda contenerla.
La gente que por estos lares no acostumbra a criticar lo establecido (o al menos mucho menos de lo que esperaba) me mira con esa mirada piadosa y casi condescendiente del que no acostumbra a criticar nada. ¿Me habré transformado en una de esas personas que lo discuten todo?, ¿me habré transformado de golpe en una "conflictiva"? No lo creo.
El silencio es también una forma de violencia. Quedarse mirando cómo el poderoso se aprovecha de su cargo con negligencia, quedarse quieto cuando una injusticia afecta a todo un grupo, esperar a que siempre sea otro el que diga, el que ponga el pecho a las balas, el que se juegue por intentar cambiar algo que sea mejor para todos. Callar, no hacer nada, hacerse "el sueco"... ¿No es eso una gran violencia? ¿Una gran violencia contra el resto pero también contra uno mismo?
El sedentarismo de esperar que los otros cambien el mundo, el quejarse y no hacer nada, el no mover un dedo... El gozar de derechos que das por sentado pero que un día no lo fueron, que tenes porque hubo otros que fueron "conflictivos" y a los que se miró con cara de condescendencia, se los tildó de locos, de rebeldes. de subversivos.
No soy sumisa, me repugna el acomodaticio que quiere quedar bien con Dios y con el diablo, el que no opina, el que no se la juega por el resto porque es más "seguro" quedarse calladito y esperar a que otro nos saquen de la mierda. El que se llena la boca alabando causas enormes pero cuando en el día a día se le da la oportunidad de cambiar algo sigue de largo y no hace nada. El que piensa en su placer chiquitito, porque a él igual le sirve, entonces ese pequeño beneficio vale más que algo mejor para todos, y esconde la cola y le lame la mano al cagador. El que piensa que no vale la pena porque igual "no lo vas a cambiar" y no se da cuenta de que no se está cambiando nada porque él no esta sumando su voz. Yo quizás me esté transformando, quizás esté más loca, más rebelde, más subversiva, pero ellos, los más calladitos, son los que están cometiendo la peor violencia.

sábado, 16 de enero de 2016

Me merezco el amor

Me merezco el amor, me lo merezco. Sobre todo hoy, sobre todo ahora.
Me lo merezco hoy que me perdí en la noche fría de Estocolmo y había -13 grados y se me congelaban las orejas. Ahí me di cuenta, sí, ya merezco el amor.
Me merezco el amor por ser guerrera, por caminar los desiertos helados, por enfrentarme a los miedos y sobre todo por aceptarlos. Sobre todo el miedo al amor, por mirarlo a los ojos y temerle con ganas. Por eso me lo merezco. Fuertemente, merecido.
Me merezco el amor, un amor de furia, un amor de viento, un amor con ganas, sin remordimiento. Me merezco ese amor que viene de repente, como parte de la vida, como cosa natural, como naciendo solo desde el aire, como si Dios lo estuviera soplando y yo lo sintiera llegar rozandome las mejillas, tocandome la punta de los labios.
Me merezco un amor que me mire para adentro, que me vea y que me diga cuando me estoy escondiendo. Un amor que abra los ojos y que quiera conocerme y que quiera que lo vea y lo conozca también.
Ese amor respeto, ese amor sonrisa, ese amor coraje, ese amor verdad. Ese amor es el que me merezco. El amor que ama, el amor auténtico.
No con gusto a poco, no amor reprimido, no amor tosco, no amor rudo, no amor que no sabe decir. Amor suave, que toca y sana, amor dulce, que llena el alma. Amor de noches enteras, amor de charlas, de risas, de complicidad, amor.
Me lo merezco al amor y ya no voy a dudarlo. Te merezco amor, no sé quién seas, pero ya te merezco. Amor retribuido, sobre todo eso. Amor que se enriquece, amor que se escucha, amor que confía, amor que es paciente, amor amando.

Me merezco el amor, yo me lo merezco.

viernes, 17 de agosto de 2012

Zafarrancho

Estoy como incomoda. Papeles y ropa y polvo y luz y no luz. Decisiones y plantas y ...me asfixio.
Las palabras no han sabido decirse, se han ido a dormir por bastante tiempo y no me han hablado.
Espero resucitarlas, espero saber cómo. Otra vez, una vez más.
A veces siento que se me van, que se vuelven inseguras porque ahora ya no se leen todo el tiempo. Ya no se reconocen en sus propios espejos de palabras ajenas.
Es dificil eso de no reconocerse, yo las comprendo, uno como que se pierde un poco a uno mismo.
A ellas les pasa como a mi. Pero yo todavía me tengo, me conservo sujetandome de la ropa y resisitiendo al viento fuerte que me quiere llevar lejos, a lugares que no conozco.
Sí, a veces es bueno ir a esos lugares y darse cuenta de que no hay "eso de perderse", que uno se reinventa y solo es eso, cambio.
Pero mis palabras se sienten aturdidas entre tantas letras nuevas. Ellas no saben decir å, ö, ä. Y esas otras no saben de tíldes, o de cuando le toca a la c y cuando a la s y cuando a la v y cuando a la b.
Les cuesta a mis palabras dialogar con esas otras que luchan para apoderarse de mi mente y a veces hasta se dicen primero. Y mis palabras viejas se sienten traicionadas y sienten que las dejo ir, que ya no las llevo de la mano, que ya no les doy ese lugar gigante que les daba dentro de mi misma.
Ay, palabritas mías, si supieran... A mi me gustaría que estuvieran seguras, que no tuvieran miedo de decirse, de aparecer una y otra vez expresivas, bailando como antes. Que no tuvieran miedo a equivocarse y a hacer zafarrancho! Que linda que sos zafarrancho!
Si supieras! Si supieras que linda que sos!

miércoles, 23 de mayo de 2012

Planeo

Al azar, a sobrevuelo, de a remolinos, enrollada en el viento que sopla del Sur.
Torpe, pero suavemente y una vez más, planeando.

El otro día vió un pajaro volar y se devoró esa paz que transmitían las alas planeando.
No el aleteo agitado, ansioso, no. Cuando las alas descansaban en el vuelo y era casi como no volar, ahí.

Una vez escribió algo sobre hacer una  revolución "sin ir". Algo metafísico quizás.
Bueno, ya lo dijo Baudelaire, que si quieres encontrar la obesión de un escritor mires que palabras se repiten en sus textos.

Otra vez igual, ese amor por lo estático no estático. Por esas alas que están en el cielo pero no se mueven. ¡Pero no dejan de estár en el cielo! Alas que vuelan sin volar, revoluciónes sin pestañear, el placer de ver el tren que se va sin tí.

Esas alas, le dieron la paz que no sentía hacia tiempo. Porque no se trataba ya de "hacer algo para conseguir esto o aquello", se trataba de "estar ahí".  Sí, ya lo sé, le diran que para disfrutar del planeo primero hay que tomar impulso y agitar las alas un buen rato. Aguafiestas.

Quiere pensar más en esas alas, encontrar que es lo que las une con las revoluciónes y los trenes, y reproducir esa sensación una y mil veces, hasta poder también ella ser alas planeadoras.

Sus textos han cambiado. Se pregunta si volverán a ser los de antes o si se han transformado para siempre y solo tiene que aprender a orientarlos en la hoja, porque nuevos, torpes, ellos no planean.


sábado, 31 de marzo de 2012

bellezas

Cuando estoy triste, busco desesperadamente en el blog de Fabi. Sé que ahí, voy a encontrar palabras delicadas, fotos de sonrisas, y palabras que hablan de todas esas pequeñas bellezas que hacen la vida más linda. Ella tiene un don para encontrar esas bellezas, creo yo.
Entonces, cuando mis ojos estan ciegos para ver las bellezas de mi mundo, me sumerjo en el suyo y me regocijo con bellezas ajenas. Me recuerdan sus bellezas, que las bellezas existen. Que estan ahí, que son simples y pequeñas, y que solo esperan a ser descubiertas.
De ahí, salto al blog de mi amiga Marce. Y la leo, y nunca quiero llegar al final de las palabras. Porque sus palabras también vienen de un lugarcito calido dentro de ella. Un lugarcito delicado y pequeño, que se hace gigante cuando escribe y se expresa.
Yo amo la belleza. La delicadeza. Las palabras suaves, los sonidos dulces, los abrazos tiernos.
Y hay gente que tiene magia, o está más despierta para encontrar estas cosas. Y hay gente que las crea sin saber, como si tuviera un don, sin darse cuenta.
Y entonces, estar cerca, es recibir constantemente muchos regalos...

Natura

Ya no sé escribir, me digo. Mis manos se estancan entre las letras. Las letras se doblan y forman espirales que me sujetan los dedos, los dedos no saben desenredarse de ellas. No avanzan.
Pero mientras no sé escribir, escribo. Camino sin caminar, digo sin decir y miro.
La nieve cae por la ventana y es un alivio, siento.
Tan delicada, tan rapida, buscando desesperadamente donde caer y disolverse. Aunque quizas, me pregunto, a ella no le importe. Quizas a la nieve no le importe donde vaya a caer. Quizas solo se deja ir, se deja mover por el viento que la lleva de a empujones, pero delicadamente... a su destino.
La belleza de los días, sucede alla afuera, me digo.
El otro día llovió, hacía tanto que no llovia! Fue una lluvia tonta, no la tormenta que yo esperaba.Pero era lluvia. Y la lluvia, siempre es bienvenida.
Salí al balcon a recibirla. Me mojé las manos, me las llevé al pecho y la absorví toda. Mi pecho sediento de lluvia se la bebió por completo.
Siempre creí que la lluvia era una manera de expresarse de la tierra, como si fuera una bicha grande que se mueve y nos mueve con ella.
La tierra llueve cuando quiere desprenderse de algo, cuando quiere gritar truena y relampaguea de ira. A veces su lluvia es boba, como en Estocolmo, no se anima a gritar de llanto. Llueve como con verguenza.
Pero todavía no entiendo, por inexperiencia, que querrá decirme con la nieve. Con esas gotitas blancas que vuelan sin direccion. ¿Qué me estará diciendo la vida?

viernes, 2 de marzo de 2012

Vuelvo a escribir....

Escribo cuentos, mis manos los pezcan en el mar.
Tengo que volver a escibir, a decir algo, lo que aparezca.
Mis frases se han vuelto cortas e insulsas.
Yo, que solía escribir estirando las palabras hasta que formaban renglones eternos en este cuadrado blanco de este blog.
Yo estiraba las palabras como chicles.
Ahora todas se cortan. Se hacen breves. Dicen poco.
Pero vuelvo a escribir! Y eso ya es algo. Se dicen. Que no es poco.
Quizás se deba a que por estos lados el agua ha estado congelada y ahora recien los cuentos se están despertando y pueden asomar la cabeza entre los trozos de hielo roto y mis manos entonces ahora sí, cuando ellos estiran la cabeza para ver el sol nuevo los atrapan hechos chicles.
Bienvenidos. Otra vez.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

El jardín

El jardin habia dejado de ser habitado por las flores. Ellas se habian ido retirando de a una, desprendiendose lentamente de su delicado espiritu.
El espiritu se les separaba y salia volando, etereo.
Era asi como habia sido. El jardin ya no podia quizas llamarse jardin. ¿Era entonces un terreno infertil?
No sabria yo que contestar. Seguiamos llamandolo jardin. Eso es lo que hace uno siempre, nombra una cosa y esa identidad permanece con la cosa aunque ya no corresponda identificarlas. Aunque deje de ser lo que era uno sigue llamando a la cosa por "su nombre". Y este entonces es el jardin. Lo fue y lo sigue siendo. El jardin infertil. El jardin.
Pero no sabria decir si era infertil, solo porque las flores hubieran decidido abandonarlo. ¿Y por qué lo hicieron? ¿ Por qué se le volvieron a sumergir en la tierra las flores, marchitas, ya sin vida...? ¿Por qué decidieron regresarse por donde habian venido?
Se habian sentido atacadas quizas, por algun agente extraño, o solitarias, perdidas en ese jardin remoto al que nadie pasaba nunca a observar. Quizas se encontraron sin sentido, sintieron que su identidad se les volaba al no haber nadie alli pisando cerca para respirarlas e incorporar su aroma en los pulmones.
Todo es al final una cuestion de identidad. Quizas lo fue también para las flores. Para el jardin.
Es así como aparecen las flores de papel, peor, las de plastico.
Cuando era pequeña el jardin era un lugar cuadrado de paredes blancas con una señora que me cuidaba cuando mis padres estaban en el trabajo. El jardin no era verde, eran cuatro paredes blancas llenas de niños con mocos. Eso era el jardin. "Este año vas a empezar a ir al jardin"- te decian. Ese jardin.
Porque habia otro. Y nadie lo llamaba jardin, en mi infancia. Pero para mi ahora ese jardin que ya no existe es el jardin más jardin que yo haya conocido.
El jardin de mi abuela, en el que pasaba horas bajo el sol con un pico quitando los "yuyitos". Ese jardin, tan especial. Ese jardin si que tenia aromas que se le metian a uno en los pulmones y en los poros y por el pelo y las orejas. Se le metian a uno por todo el cuerpo, si.
Y no hay caso. Sus flores se fueron llendo, con ella se fueron. Ahora lo se. Pero sigue vivo, mi jardin infertil, ahora infertil pero vivo, pero jardin.
Yo todavia lo veo, con sus arboles de frutas, y su parra y sus rosas. Yo aun puedo verlo, cada terron de tierra y unos pasos lentos y temblorosos que pisaban cerca de las flores y ellas los sentian llegar, aproximarse y los reconocian.
"Mijita pongase un gorro que el sol está muy fuerte y le va a hacer mal" La voz se acerca desde algun lugar. Yo solo miro la tierra y le doy con el pico a un yuyo que no quiere salir, que esta demasiado agarrado y yo quiero sacarlo.
Y sentimos los pasos, y sabemos que ella nos esta cuidando, que ella esta cerca.

martes, 20 de diciembre de 2011

Quizás me mude de blog

quizás...ya que me mudé de pais, me mude de blog. Haga algo nuevo, algo que respire frio y vea nieve.
Un lugar para escribir todo lo que se mueve y todo lo que aparece.
Más cerca de algunos y mas lejos de otros.
Pensando.
En Estocolmo

jueves, 3 de noviembre de 2011

sábado, 15 de octubre de 2011

Colette





"Me guía la ambición loca de ganarme la vida por mí misma, tanto en el teatro como en la literatura, y le respondo a usted que para ello es necesaria la terquedad"

Noche de octubre

(Esto es un intento de no censurar a las palabras cuando quieren hablar a su manera)


Suena el llamador de ángeles que tengo colgado en la ventana. Es mover la cortina y suena. Y los ángeles vienen y me ven así tecleando. Me cuesta llamarle a esto escribir, yo solo siento que mis dedos apretan plasticos que encima suenan de una manrea rara. Podría generar una música, grabar este ritmo que generan las teclas y mis dedos. Habría diferentes ritmos e intensidades, los silencios hablarían de mi cuando no escribo.

Escribo, a la vez que tecleo y pienso. Es como si hubiera perdido un tren. No se porque pienso en eso, en un tren que se aleja y escucho el ruido del irse. Es un tren de antes, un tren de humo y ruido ensordecedor. Es un tren negro y se aleja y yo lo miro en el andén. Pero me gusta, me sienta bien el verlo desde fuera. Siento como un extraño placer en quedarme estatica y ver como se va sin mi.

Un cierto placer en transgredir lo que debería suceder. En cambiar el destino. En no moverme, en hacer una revolución sin palabras, sin gestos, sin ir.

Pasa un avión, es de noche, y me reflejo en el vidrio de la ventana. Yo con mis lentesitos de marco negro, me despeino. Y ahora si soy yo. Otra vez, y ahora soy más yo.

Intermitencias, epejismos, tortugas, grandilocuencias, advertencias, maritimas flores, marquesinas, epidermicas, ahogadas azucenas, primavera, vera, mia, sordida, escondida, retablos, adornos y tornos y marcos y llantos. Estatura, caradura y reconditos logros palundrucos floridos songitos magicos pasicos laticus...FIN


Sí, encontrare las mañanas. Descubriré las flores y las besare. Nada de ahogarlas en el río seco de la tarde. Mañana, solo la mañana sana. Había una zanja allá en el campo cuando era pequeña y los pájaros me besaban los senos. Las hormigas me comian los dedos y yo andaba así toda salpicada de gotitas rojas. Hoy es un día surreal. No hay que esperar más que el caos, gracioso caos. Basta de no romper las cadenas de las letras. No diré nada que pueda sonar inteligente. Me burlo de la inteligencia, me burlo del orden y de las formas. Me despeino, sí! me despeino mucho por todo lo que no me despeinaré despues. Despues cuando esté contigo y la salvaje deba callarse para dar paso a la reina.

sábado, 8 de octubre de 2011

Sr Tranströmer


(foto tomada de http://paineldasletras.folha.blog.uol.com.br)

Hace algun tiempo leí una entrevista en sueco a Tomas Tranströmer.
Dejaba un no se que nostalgico. Un hombre mayor que se sentaba a tocar el piano junto a la ventana. Por la cual, me imaginaba yo, no pasaba demasiada gente.
Parecia todo tan calmo.
En ese momento escribí su nombre en google y no aparecía demasiada información.
Pero claro, ahora que es premio Nobel, sus poemas pululan en internet.
!Y eso me pone muy contenta! Lástima que haya que esperar al impulso del premio para que pase esto. Por lo menos me refiero a la circulación de sus poemas en español.
Baste decir para finalizar, que la poesia no es negocio. Así que no hay que aclarar que en Montevideo no es posible encontrar ningun libro con traducción de sus poemas.
Quizás nos ayude el premio Nobel..

El Sr Tranströmer:

MADRIGAL

Heredé un bosque sombrío donde rara vez voy. Mas llegará un día en que los muertos y los vivos cambien de lugar. Entonces, el bosque se pondrá en movimiento. No estamos sin esperanzas. Los crímenes más difíciles continúan sin aclarar a pesar de los esfuerzos de muchos policías. Del mismo modo, hay en nuestra vida un gran amor sin aclarar. Heredé un bosque sombrío pero hoy yo camino en otro bosque, el luminoso. ¡Todas las criaturas que cantan, serpentean, mueven la cola y se arrastran! Es primavera y el aire es muy fuerte. Tengo un diploma de la universidad del olvido y estoy tan vacío como la camisa que se seca en el cordel.

(Traducción tomada de http://verbiclara.wordpress.com)

martes, 27 de septiembre de 2011

Zorikto Dorzhiev





Así me siento hoy. Como esta princesa cansada de Zorikto Dorzhiev (1976- Siberia)
Hoy descubrí sus cuadros navegando por internet, y eso estaba buscando. Algo que me encantara. Y apareció. Solo de mirarla me reconforta, como si fuera yo la que estuviera subida a ese monton de capas.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Plantar un árbol...




Dicen que en la vida hay que escribir un libro, tener un hijo, plantar un árbol...y no sé que más. Por alguna razón esta es la parte de la frase de la que me acuerdo.
Me encantan los árboles, los libros y los hijos (aunque no los tenga todavía)
Y nosotros tenemos uno. Sí, Él y yo, tenemos un árbol. Se llama Acacia.
Sucedió porque fuimos al Jardín Botanico, y en el recorrido fuimos a la casita que hay en donde te muestran algunas plantas, y partes de árboles. Vimos de todo, y al final el muchacho que nos mostró el lugar nos regalo un montón de semillas de distintas plantas.
Él esta esperando que llegue la primavera, porque Álla todavía no calienta el sol.
Pero yo ya planté todas las semillas. Y estabamos esperando para ver si crecían. Eran todas de Acacia.
Al principio ellas pasaron por muchas cosas. Alguien vino y nos revlolvió la tierra. Otro vino y dijo que lo que estaba naciendo eran solo yuyos malos.
Y al final, nuestro árbol se transformo en una metafora de nosotros unidos. Si crecíamos o no, si estabamos criando plantas buenas o solo yuyos. Si sobreviviriamos a los agentes externos que nos saboteaban.
Y durante una noche, subitamente,apareció una plantita gorda y reclinada sobre si misma como un caracol. Me desperté de mañana y ahí estaba. En unas pocas horas se empezó a parar, y se dividió en dos hojitas. Era fuerte y pequeña a la vez.
Y nos pusimos tan contentos nosotros...
Hoy, volví de clases y descubrí otra enrolladita sobre si mísma, esperando para erguirse como la otra.
Y son Acacias! Son árboles! Como nuestra unión, pequeña pero fuerte.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Acerca del ciempiés (Para Antoinette)

Imagen tomada de: http://educacion2.com


Hubo una vez un ciempiés...

Habia nacido debajo de la punta de un lapiz, era tan chiquitito que casi no se lo veia, ni la punta se habia dado cuenta de que lo tenia debajo. Entonces la mano empezó a escribir y el ciempiés empezo a contar su historia...
Lo contó todo. A veces se entreveraba un poco y sus letras eran tan cursivas que costaba un poco leerlas. Se parecian a las letras de las gentes que viven en la India, pero este ciempiés era de los que viven en el sur.
La cuestión es que contó, y todos (o unos cuantos) pudimos leer su relato, hasta que un dia se perdió. Y la mano que sostenía el lapiz, no pudo volver a encontrarlo.
Preguntó a todos (o a unos cuantos), preguntó a las gentes del sur, pero nadie se acordaba de las letras que habia dibujado el ciempiés moviendose en su zig zag ondulante.
Se habian perdido as letras, se habia perdido el lápiz, y la mano que sostenía se quedó sola para recordar. Y decidió hacer el esfuerzo. Ese esfuerzo es lo que podemos leer debajo...

" El ciempiés había perdido sus pies en una gran hoguera de indios. No se sabe bien donde fué, pero en alguna región de Mexico. Esto habia sido hacia muchisimo tiempo, cuando los indios tenian muchas tierras y solían hacer hogueras durante las noches estrelladas. El caso es que él se habia eclipsado con el movimiento de las llamitas de ese fuego enorme, y cada vez se acercaba más para ver los matices de esos colores que salían del fuego y se dispersaban en forma de chispitas voladoras.
Se habia acercado tanto que se le quemó un pie, y luego otro y el otro y el otro, todos contagiados por la misma chispita de fuego. No sabemos como hizo para salvarse, pero la evidencia estaba. Él fué a partir de ese momento un perfecto especimen de ciempiés, solo que no tenia pies.
El ciempiés se puso entonces muy triste, los otros insectos se burlaban de él. Se preguntaban qué era él ahora, si continuaba siendo un ciempiés o si habia dejado de serlo. Él ya no sabia quién era. Y decidió irse lejos para poder pensar...
¿Puede uno seguir siendo un ciempiés sin tener pies? Y si no se puede, entonces...¿que seré?
Así se preguntaba, mientras buscaba medios para transportarse,¡Y tuvo bastante suerte!
Se subia arriba de todo lo que se empezara a mover.Las hormigas se ofrecieron a llevarlo y él contemplaba muy contento el paisaje, hasta que vió que se acercaban al hormiguero y decidió saltar solo por precaución.
Cómo ellas otros lo ayudaron, confió en los animales más arriesgados, y camino con la ayuda de ellos tan rápido como nunca lo habia hecho antes con sus cien patas.

Así continuó su viaje hacia el sur. Soñaba con llegar al fin del mundo, a ese lugar al que todos llaman Usuhaia. En el camino cruzó volando sobre un ave la cordillera de Chile, y se le congelaron los ojitos de tanta belleza y tanta nieve.
Llegó a las playas de Brasil,¡¡y tuvo que tener cuidado de que no se lo comieran las olas!! Eran tan enormes, esas paredes de agua, que deseo que estuvieran sus amigos ciempiés para que vieran lo que él nunca iba a saber como contar.
Vió tantas cosas maravillosas, que no habia siquiera imaginado que existían...¡Tanta nieve y tanta agua habia en el sur!...
Hasta que un día ya no pudo seguir andando, llego al borde de la tierra, a ese lugar que era para él el fin del mundo...
Y entonces lo entendió,¡habia caminado tanto sin un solo pie! habia llegado ¡al fin del mundo, él! él ciempiés que "habia perdido sus pies", se dió cuenta de que de alguna forma aún los tenía,¡aún podía hace camino! Y entonces se dió la vuelta y
con una gran sonrisa emprendió su camino de regreso, disfrutando del paisaje y procurando las bajadas."

viernes, 12 de agosto de 2011

CAFÉ


Que el olor del café inundara toda la casa, y escuchar el soplar del viento en el mismo momento en el que el humito salía de la taza y volaba para sumergirse en el aire e inundarlo, y que pareciera que el sonido salía del humo… y soplar el café, y que ese ruido del aire saliendo por su boca se mezclara con el ruido del viento golpeando las hojas de los árboles de la cuadra.
Y que lloviera, sobre todo que lloviera suavemente, eso sobre todo.
Nada más hacía falta para que se transportara a cualquier lugar, lejos, muy lejos, sin solo mover un dedo. Literalmente volaba, se sumergía en algún submundo que podía ser como ella quisiera y podía transformarlo una y otra vez a su antojo…
Llovía afuera, suavemente, y mientras las azoteas se inundaban de agua pensó en que habían momentos para huir y momentos para quedarse, y que ya estaba siendo hora de hacer camino. Solo tenía que buscar una nueva estrategia, como tantas otras veces, encontrarla, y luego estaba todo hecho.
Aun le quedaba media taza de café.

sábado, 23 de julio de 2011

mi gatito gato

Yo era tu pajaro y vos eras mi gato, eras si, mi gatito gato. Y jugabamos esos juegos de treparnos uno arriba del otro y dar paseos asi, como si fueramos uno solo. Eramos solo uno, cuando ponias la mano en mi rostro y entraba perfecta tu mano, en el borde de mi cara y la movias para aca y para allá porque te encantaba.Te encantaba sentir eso de que eramos uno, de que cabiamos tan bien el uno en el otro, de que nuetras piezas encajaban perfecto. Encajan.
Y ronroneabamos y lo haciamos en el mismo tono, mirandonos a los ojos y descubrienonos el uno dentro del ojo del otro. Y nos mordiamos y jugabamos a lucha libre o deberia decir a Karate Kid, y mi pelo quedaba siempre enganchado debajo de tu cuerpo y sentiamos el tiron y se paraba la pelea con risas y con besos.
Tu risa, y tu palabras, y tu lengua que dice "zii", y "io" y "a mi también" cuando tenes que decir "yo tambien", y yo que quiero devorarte, y te muerdo y te reis y empieza el karate kid y el pelo y los besos y los ojos ciclopeicos.
Ayyy, mi gatito gato, mi gato, "mio" te digo y te reis, y vos te queres quedar con partes de mi cuerpo y yo con partes del tuyo y nos pedimos el uno al otro las partes para guardarlas, para poder seguir tocandolas siempre, de por vida.
Quiero tus partes gato, quiero tu ronroneo, quiero tu risa de gato atrevido, quiero tu acento de español de España y tus "pesetas" en lugar de "pesos". En tu mundo todavia existen las pesetas gato, sos un gato loco, y los dos sabemos que yo soy un pajaro loco que se rie y vuela y vos me bajas a la tierra gato. Nuestros codigos, nuestros encuentros, nuestros dias juntos, ayyy gato,¿que voy a hacer cuando quiera ir de paseo a cacundas tuyas?
Ahora que no estas,y que yo estoy apretando tu remera con las manos.
Ahora...¿adonde me subo?

miércoles, 6 de julio de 2011

Y llegas...

Y llegas...
Y llegas...así como llega la vida, como llega el invierno, como llega el amor.
Y tengo tantas ganas de verte, tanta ausencia de verte, tantas risas adentro por verte.
Y mirarte y sentir que estás, que sos, que siempre has sido. No importa ya, que venga despues...la risa, el llanto, los abrazos. Solo importa que vas a estar estando, esta vez sí. Esta vez sin distancias ni recobecos, ni puentes, ni palomas mensajeras. Esta vez vos, siendo, mirandome a través de tus cristales de agua.
Y no sé que voy a hacer. Si voy a soltar una cascada de risas o si me voy a quedar muda frente a tanta verdad, frente a tanta existencia. Quiero que vos también me veas estando, siendo y no ocultandome ya detrás de nada. Que me veas y me recorras, que estemos tan cerca, observandonos, que al final juguemos al ciclope como dice Cortazar.
Ay...llegas, llegas llegando. Y que te voy a decir, si queres caminar o solo rodearme. Yo solo quiero que estes estando, de una vez. Solo que seas.
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