Escribo cuentos, mis manos los pezcan en el mar.
Tengo que volver a escibir, a decir algo, lo que aparezca.
Mis frases se han vuelto cortas e insulsas.
Yo, que solía escribir estirando las palabras hasta que formaban renglones eternos en este cuadrado blanco de este blog.
Yo estiraba las palabras como chicles.
Ahora todas se cortan. Se hacen breves. Dicen poco.
Pero vuelvo a escribir! Y eso ya es algo. Se dicen. Que no es poco.
Quizás se deba a que por estos lados el agua ha estado congelada y ahora recien los cuentos se están despertando y pueden asomar la cabeza entre los trozos de hielo roto y mis manos entonces ahora sí, cuando ellos estiran la cabeza para ver el sol nuevo los atrapan hechos chicles.
Bienvenidos. Otra vez.
viernes, 2 de marzo de 2012
miércoles, 28 de diciembre de 2011
El jardín
El jardin habia dejado de ser habitado por las flores. Ellas se habian ido retirando de a una, desprendiendose lentamente de su delicado espiritu.
El espiritu se les separaba y salia volando, etereo.
Era asi como habia sido. El jardin ya no podia quizas llamarse jardin. ¿Era entonces un terreno infertil?
No sabria yo que contestar. Seguiamos llamandolo jardin. Eso es lo que hace uno siempre, nombra una cosa y esa identidad permanece con la cosa aunque ya no corresponda identificarlas. Aunque deje de ser lo que era uno sigue llamando a la cosa por "su nombre". Y este entonces es el jardin. Lo fue y lo sigue siendo. El jardin infertil. El jardin.
Pero no sabria decir si era infertil, solo porque las flores hubieran decidido abandonarlo. ¿Y por qué lo hicieron? ¿ Por qué se le volvieron a sumergir en la tierra las flores, marchitas, ya sin vida...? ¿Por qué decidieron regresarse por donde habian venido?
Se habian sentido atacadas quizas, por algun agente extraño, o solitarias, perdidas en ese jardin remoto al que nadie pasaba nunca a observar. Quizas se encontraron sin sentido, sintieron que su identidad se les volaba al no haber nadie alli pisando cerca para respirarlas e incorporar su aroma en los pulmones.
Todo es al final una cuestion de identidad. Quizas lo fue también para las flores. Para el jardin.
Es así como aparecen las flores de papel, peor, las de plastico.
Cuando era pequeña el jardin era un lugar cuadrado de paredes blancas con una señora que me cuidaba cuando mis padres estaban en el trabajo. El jardin no era verde, eran cuatro paredes blancas llenas de niños con mocos. Eso era el jardin. "Este año vas a empezar a ir al jardin"- te decian. Ese jardin.
Porque habia otro. Y nadie lo llamaba jardin, en mi infancia. Pero para mi ahora ese jardin que ya no existe es el jardin más jardin que yo haya conocido.
El jardin de mi abuela, en el que pasaba horas bajo el sol con un pico quitando los "yuyitos". Ese jardin, tan especial. Ese jardin si que tenia aromas que se le metian a uno en los pulmones y en los poros y por el pelo y las orejas. Se le metian a uno por todo el cuerpo, si.
Y no hay caso. Sus flores se fueron llendo, con ella se fueron. Ahora lo se. Pero sigue vivo, mi jardin infertil, ahora infertil pero vivo, pero jardin.
Yo todavia lo veo, con sus arboles de frutas, y su parra y sus rosas. Yo aun puedo verlo, cada terron de tierra y unos pasos lentos y temblorosos que pisaban cerca de las flores y ellas los sentian llegar, aproximarse y los reconocian.
"Mijita pongase un gorro que el sol está muy fuerte y le va a hacer mal" La voz se acerca desde algun lugar. Yo solo miro la tierra y le doy con el pico a un yuyo que no quiere salir, que esta demasiado agarrado y yo quiero sacarlo.
Y sentimos los pasos, y sabemos que ella nos esta cuidando, que ella esta cerca.
El espiritu se les separaba y salia volando, etereo.
Era asi como habia sido. El jardin ya no podia quizas llamarse jardin. ¿Era entonces un terreno infertil?
No sabria yo que contestar. Seguiamos llamandolo jardin. Eso es lo que hace uno siempre, nombra una cosa y esa identidad permanece con la cosa aunque ya no corresponda identificarlas. Aunque deje de ser lo que era uno sigue llamando a la cosa por "su nombre". Y este entonces es el jardin. Lo fue y lo sigue siendo. El jardin infertil. El jardin.
Pero no sabria decir si era infertil, solo porque las flores hubieran decidido abandonarlo. ¿Y por qué lo hicieron? ¿ Por qué se le volvieron a sumergir en la tierra las flores, marchitas, ya sin vida...? ¿Por qué decidieron regresarse por donde habian venido?
Se habian sentido atacadas quizas, por algun agente extraño, o solitarias, perdidas en ese jardin remoto al que nadie pasaba nunca a observar. Quizas se encontraron sin sentido, sintieron que su identidad se les volaba al no haber nadie alli pisando cerca para respirarlas e incorporar su aroma en los pulmones.
Todo es al final una cuestion de identidad. Quizas lo fue también para las flores. Para el jardin.
Es así como aparecen las flores de papel, peor, las de plastico.
Cuando era pequeña el jardin era un lugar cuadrado de paredes blancas con una señora que me cuidaba cuando mis padres estaban en el trabajo. El jardin no era verde, eran cuatro paredes blancas llenas de niños con mocos. Eso era el jardin. "Este año vas a empezar a ir al jardin"- te decian. Ese jardin.
Porque habia otro. Y nadie lo llamaba jardin, en mi infancia. Pero para mi ahora ese jardin que ya no existe es el jardin más jardin que yo haya conocido.
El jardin de mi abuela, en el que pasaba horas bajo el sol con un pico quitando los "yuyitos". Ese jardin, tan especial. Ese jardin si que tenia aromas que se le metian a uno en los pulmones y en los poros y por el pelo y las orejas. Se le metian a uno por todo el cuerpo, si.
Y no hay caso. Sus flores se fueron llendo, con ella se fueron. Ahora lo se. Pero sigue vivo, mi jardin infertil, ahora infertil pero vivo, pero jardin.
Yo todavia lo veo, con sus arboles de frutas, y su parra y sus rosas. Yo aun puedo verlo, cada terron de tierra y unos pasos lentos y temblorosos que pisaban cerca de las flores y ellas los sentian llegar, aproximarse y los reconocian.
"Mijita pongase un gorro que el sol está muy fuerte y le va a hacer mal" La voz se acerca desde algun lugar. Yo solo miro la tierra y le doy con el pico a un yuyo que no quiere salir, que esta demasiado agarrado y yo quiero sacarlo.
Y sentimos los pasos, y sabemos que ella nos esta cuidando, que ella esta cerca.
martes, 20 de diciembre de 2011
Quizás me mude de blog
quizás...ya que me mudé de pais, me mude de blog. Haga algo nuevo, algo que respire frio y vea nieve.
Un lugar para escribir todo lo que se mueve y todo lo que aparece.
Más cerca de algunos y mas lejos de otros.
Pensando.
En Estocolmo
Un lugar para escribir todo lo que se mueve y todo lo que aparece.
Más cerca de algunos y mas lejos de otros.
Pensando.
En Estocolmo
jueves, 3 de noviembre de 2011
sábado, 15 de octubre de 2011
Colette
Noche de octubre
(Esto es un intento de no censurar a las palabras cuando quieren hablar a su manera)
Suena el llamador de ángeles que tengo colgado en la ventana. Es mover la cortina y suena. Y los ángeles vienen y me ven así tecleando. Me cuesta llamarle a esto escribir, yo solo siento que mis dedos apretan plasticos que encima suenan de una manrea rara. Podría generar una música, grabar este ritmo que generan las teclas y mis dedos. Habría diferentes ritmos e intensidades, los silencios hablarían de mi cuando no escribo.
Escribo, a la vez que tecleo y pienso. Es como si hubiera perdido un tren. No se porque pienso en eso, en un tren que se aleja y escucho el ruido del irse. Es un tren de antes, un tren de humo y ruido ensordecedor. Es un tren negro y se aleja y yo lo miro en el andén. Pero me gusta, me sienta bien el verlo desde fuera. Siento como un extraño placer en quedarme estatica y ver como se va sin mi.
Un cierto placer en transgredir lo que debería suceder. En cambiar el destino. En no moverme, en hacer una revolución sin palabras, sin gestos, sin ir.
Pasa un avión, es de noche, y me reflejo en el vidrio de la ventana. Yo con mis lentesitos de marco negro, me despeino. Y ahora si soy yo. Otra vez, y ahora soy más yo.
Intermitencias, epejismos, tortugas, grandilocuencias, advertencias, maritimas flores, marquesinas, epidermicas, ahogadas azucenas, primavera, vera, mia, sordida, escondida, retablos, adornos y tornos y marcos y llantos. Estatura, caradura y reconditos logros palundrucos floridos songitos magicos pasicos laticus...FIN
Sí, encontrare las mañanas. Descubriré las flores y las besare. Nada de ahogarlas en el río seco de la tarde. Mañana, solo la mañana sana. Había una zanja allá en el campo cuando era pequeña y los pájaros me besaban los senos. Las hormigas me comian los dedos y yo andaba así toda salpicada de gotitas rojas. Hoy es un día surreal. No hay que esperar más que el caos, gracioso caos. Basta de no romper las cadenas de las letras. No diré nada que pueda sonar inteligente. Me burlo de la inteligencia, me burlo del orden y de las formas. Me despeino, sí! me despeino mucho por todo lo que no me despeinaré despues. Despues cuando esté contigo y la salvaje deba callarse para dar paso a la reina.
Suena el llamador de ángeles que tengo colgado en la ventana. Es mover la cortina y suena. Y los ángeles vienen y me ven así tecleando. Me cuesta llamarle a esto escribir, yo solo siento que mis dedos apretan plasticos que encima suenan de una manrea rara. Podría generar una música, grabar este ritmo que generan las teclas y mis dedos. Habría diferentes ritmos e intensidades, los silencios hablarían de mi cuando no escribo.
Escribo, a la vez que tecleo y pienso. Es como si hubiera perdido un tren. No se porque pienso en eso, en un tren que se aleja y escucho el ruido del irse. Es un tren de antes, un tren de humo y ruido ensordecedor. Es un tren negro y se aleja y yo lo miro en el andén. Pero me gusta, me sienta bien el verlo desde fuera. Siento como un extraño placer en quedarme estatica y ver como se va sin mi.
Un cierto placer en transgredir lo que debería suceder. En cambiar el destino. En no moverme, en hacer una revolución sin palabras, sin gestos, sin ir.
Pasa un avión, es de noche, y me reflejo en el vidrio de la ventana. Yo con mis lentesitos de marco negro, me despeino. Y ahora si soy yo. Otra vez, y ahora soy más yo.
Intermitencias, epejismos, tortugas, grandilocuencias, advertencias, maritimas flores, marquesinas, epidermicas, ahogadas azucenas, primavera, vera, mia, sordida, escondida, retablos, adornos y tornos y marcos y llantos. Estatura, caradura y reconditos logros palundrucos floridos songitos magicos pasicos laticus...FIN
Sí, encontrare las mañanas. Descubriré las flores y las besare. Nada de ahogarlas en el río seco de la tarde. Mañana, solo la mañana sana. Había una zanja allá en el campo cuando era pequeña y los pájaros me besaban los senos. Las hormigas me comian los dedos y yo andaba así toda salpicada de gotitas rojas. Hoy es un día surreal. No hay que esperar más que el caos, gracioso caos. Basta de no romper las cadenas de las letras. No diré nada que pueda sonar inteligente. Me burlo de la inteligencia, me burlo del orden y de las formas. Me despeino, sí! me despeino mucho por todo lo que no me despeinaré despues. Despues cuando esté contigo y la salvaje deba callarse para dar paso a la reina.
sábado, 8 de octubre de 2011
Sr Tranströmer

(foto tomada de http://paineldasletras.folha.blog.uol.com.br)
Hace algun tiempo leí una entrevista en sueco a Tomas Tranströmer.
Dejaba un no se que nostalgico. Un hombre mayor que se sentaba a tocar el piano junto a la ventana. Por la cual, me imaginaba yo, no pasaba demasiada gente.
Parecia todo tan calmo.
En ese momento escribí su nombre en google y no aparecía demasiada información.
Pero claro, ahora que es premio Nobel, sus poemas pululan en internet.
!Y eso me pone muy contenta! Lástima que haya que esperar al impulso del premio para que pase esto. Por lo menos me refiero a la circulación de sus poemas en español.
Baste decir para finalizar, que la poesia no es negocio. Así que no hay que aclarar que en Montevideo no es posible encontrar ningun libro con traducción de sus poemas.
Quizás nos ayude el premio Nobel..
El Sr Tranströmer:
MADRIGAL
Heredé un bosque sombrío donde rara vez voy. Mas llegará un día en que los muertos y los vivos cambien de lugar. Entonces, el bosque se pondrá en movimiento. No estamos sin esperanzas. Los crímenes más difíciles continúan sin aclarar a pesar de los esfuerzos de muchos policías. Del mismo modo, hay en nuestra vida un gran amor sin aclarar. Heredé un bosque sombrío pero hoy yo camino en otro bosque, el luminoso. ¡Todas las criaturas que cantan, serpentean, mueven la cola y se arrastran! Es primavera y el aire es muy fuerte. Tengo un diploma de la universidad del olvido y estoy tan vacío como la camisa que se seca en el cordel.
(Traducción tomada de http://verbiclara.wordpress.com)
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